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No es fácil saber cómo ha de portarse un hombre para hacerse un mediano lugar en el mundo.
Si uno aparenta talento o instrucción, se adquiere el odio de las gentes, porque le tienen por soberbio, osado y capaz de cosas grandes... Si es uno sincero y humano y fácil de reconciliarse con el que le ha agraviado, le llaman cobarde y pusilánime; si procura elevarse, ambicioso; si se contenta con la medianía, desidioso: si sigue la corriente del mundo, adquiere nota de adulador; si se opone a los delirios de los hombres, sienta plaza de extravagante.
Cartas Marruecas. José Cadalso.

lunes, 15 de octubre de 2012

Hace 25 años, un tal Sankara...



Valga la redundancia y valga el periódico cada día más burgués, del blog de El País


África no es un país





Hace 25 años, un tal Sankara...

Por:  | 15 de octubre de 2012
Este 15 de octubre se cumplen 25 años del asesinato de Thomas Sankara, conocido como el Ché Guevara africano, el joven capitán que en 1983 se convirtió en presidente de Burkina Faso (entonces llamada Alto Volta) mediante un golpe de estado y que puso en marcha una auténtica revolución en su país: nacionalizó las tierras y las entregó a los campesinos, estatalizó las riquezas minerales, emprendió campañas de alfabetización y vacunación, se enfrentó a los organismos financieros internacionales promoviendo que no se pagara la deuda externa, promovió la autosuficiencia para evitar vivir de la ayuda exterior y estimuló, como nadie ha hecho nunca en África, los derechos de la mujer. Pero, más allá del mito, ¿cómo era Thomas Sankara en realidad? Dos personas que lo conocieron bien y compartieron con él sus esperanzas y sus miedos nos hablan del Sankara más humano 25 años después de su muerte.
ThomasSankara-

“Tenía un carisma extraordinario, estaba lleno de fuerza y de energía. Cuando entraba en una habitación era imposible no mirarle y esperar a ver qué iba a decir”.Marie-Angélique Savané no oculta la admiración que aún siente por Sankara. En 1983, año de su llegada al poder, esta mujer senegalesa trabajaba en Naciones Unidas y presidía la primera asociación feminista de Senegal. “Yo estaba en contra de los golpes de estado, pensaba que no eran el método adecuado. Pero en aquellos años en África no había libertad de expresión, ni alternancia, ni verdadera democracia. Y Thomas llegó con esas ideas progresistas, con su discurso cercano al pueblo, no era el clásico militar, así que me dije ¿por qué no? Muchos hicimos lo posible por conocerle, por escucharle”.
Fue poco después del golpe de estado. Marie-Angélique estaba de misión en Burkina Faso y solicitó una audiencia con el presidente. “Fue un intercambio fraternal. Me impresionó su juventud (Sankara tenía solo 33 años, dos años menos que ella). Él era militar y, claro está, tenía su manera autoritaria de decir las cosas, pero conmigo se mostró siempre extraordinariamente abierto y atento a mis palabras. Recuerdo que me dijo que conocía muy bien el Ejército, pero que no era economista, ni sociólogo, ni politólogo y que, por tanto, quería rodearse de la gente más preparada para sacar a Burkina Faso de la miseria. Ese era su empeño”, asegura.
Landing Savané, marido de Marie-Angélique, era por aquel entonces uno de los principales opositores al presidente senegalés Abdou Diouf y lideraba el partido maoísta Movimiento Revolucionario por la Nueva Democracia (MRDN). Y también se quedó impactado con el discurso de Sankara. “Para toda la gente de izquierdas fue una gran esperanza. Su discurso era fresco, era antimperialista, era panafricano. Fui hasta Ouagadougou para conocerle y hablamos de igual a igual, sin formalismos, de la necesidad de que toda África se uniera, de que teníamos que recuperar nuestra dignidad. Me impresionó su sensibilidad feminista, nadie llegó hasta el extremo que lo hizo en él en este sentido”, explica Landing.
Sankara prohibió los matrimonios forzosos, la mutilación genital femenina y la poligamia y empezó a colocar a mujeres en los más altos cargos del Estado. “Sankara solía decirnos que veía a las mujeres por todos lados trabajando duro y sin obtener beneficios por ello. Creo que esta sensibilidad le venía de su propia experiencia, de su familia. Me sorprendió positivamente esta actitud de Thomas”, recuerda Marie-Angélique, “pensaba que las mujeres podían realmente ayudarle en la transformación de Burkina Faso. Si no hay igualdad no podemos lograrlo, decía siempre. Si nombraba a un ministro hombre, ponía a una mujer como alto cargo y viceversa. ¡Él promovió la paridad y estábamos en los años ochenta! En Senegal estaba surgiendo el movimiento feminista, que era cuestionado y contestado por muchos hombres, y Thomas hizo todo lo contrario, nos invitó a Burkina para hablar con la sociedad, para que explicáramos nuestra posición. Fue increíble”.
Poco a poco, los Savané fueron trenzando una relación muy estrecha con el líder del país vecino. “Nos invitó al Festival de Cine que se celebra en Ouagadougou. Iba a buscarnos en su propio coche que él conducía sin escolta ni nada y nos enseñaba la ciudad”, recuerda Landing. Desde luego, Thomas Sankara era alguien diferente. Nacido en 1949, comenzó la carrera militar muy joven, con solo 19 años. Desde muy pronto conoció las obras de Marx y Lenin y se sintió próximo a las ideologías de izquierdas. Sin embargo, en los años setenta era más conocido en la capital burkinesa por su buen hacer tocando la guitarra con el grupo Tout-à-Coup Jazz que por sus ideas políticas. En la Agrupación de Oficiales Comunistas, allá por el año 1976, comenzó a coincidir con otro militar llamado Blaise Compaoré, con quien compartía las mismas inquietudes.
Thomas-sankara-discourant1Thomas Sankara, durante un discurso.
“Iba siempre vestido de militar”, recuerda Marie-Angélique, “yo se lo reprochaba, pero él me decía que tenía que marcar distancias con otros presidentes, que no podía llevar trajes hechos en Europa como ellos”. Landing también lo recuerda así, con su uniforme y su boina roja, un poco al estilo del Ché Guevara a quien Sankara admiraba sin tapujos. “Era un idealista. No era sólo el Ché, admiraba a Mao Tse Tung, a Amílcar Cabral, a Kwame Nkrumah, a Patrice Lumumba. En nuestras conversaciones evocábamos a todos los progresistas negroafricanos. En aquella época el imperialismo dominaba muy fuerte”, asegura el político senegalés.
Un año después de ocupar la Presidencia, Sankara decidió cambiar el nombre del país, que entonces se llamaba Alto Volta y rebautizarlo como Burkina Faso, que significa El país de los hombres íntegros. Y se puso manos a la obra. Algunas de sus medidas fueron renunciar a todos los Mercedes Benz propiedad del Gobierno y convertir al humilde Renault 5 en el coche oficial, prohibir a los miembros de su gabinete volar en primera (“vais a llegar al mismo tiempo en clase turista”, dijo a sus ministros) o tener chófer, bajarse el sueldo y el de todos los funcionarios y negarse a disfrutar de aire acondicionado en su despacho asegurando que esto era un lujo al alcance de muy pocos.
El también senegalés Mamadou Diouf, organizador del Foro Social Mundial de Dakar 2011, cuenta otra anécdota de Sankara: “Fue durante una reunión de la Organización para la Unidad Africana en Addis Abeba. En el receso para comer, Thomas llegó a la mesa que estaba preparada y vio allí toda aquella comida que rebosaba por fuera de las bandejas, apetitosa y humeante, las copas de cristal, el agua embotellada que costaba un dineral. Entonces se dirigió a uno de sus asistentes y le dijo que pidiera al servicio una bacinilla, que la llenara de agua del grifo y la trajera a la mesa. Luego dio dinero a otro miembro de la delegación de Burkina y le encargó que fuera a la calle y a la primera mujer que vendiera comida en la calle le comprara unos muslos de pollo y un poco de arroz. Ningún burkinés probó nada de lo que había en la mesa aquel día. Sankara acababa de dar un discurso diciendo a los líderes del continente que la única manera de salir del subdesarrollo era consumir africano y era de los que pensaba que había que empezar por uno mismo. Le ofendía el derroche”.
El 15 de octubre de 1987, cinco años después de su llegada al poder, fue asesinado por sus propios compañeros de revolución. “La víspera de su muerte nos llamó a Dakar”, asegura Marie-Angélique. “Nosotros sabíamos que había problemas entre ellos, entre los líderes, pero nunca pensamos que se iba a llegar tan lejos. Nos dijo que la situación se había deteriorado mucho, que no sabía qué iba a pasar, que todas las vías de diálogo se habían agotado”. Cuando habló con Landing fue aún más explícito. “La gente no me comprende”, le dijo. “Thomas estaba muy preocupado por los antagonismos en el seno del Ejército. Sabía que se estaba preparando algo, pero él estaba decidido a llegar hasta el final, aquel día que hablamos él ya se sabía un mártir, estaba completamente aislado. Desde la óptica de sus compañeros, él había querido ir muy rápido con las reformas”, concluye Landing Savané.
El crimen, en el que también murieron otras doce personas, fue orquestado por el propio Blaise Compaoré, desde entonces y hasta ahora presidente de Burkina Faso, quien rápidamente revocó muchas de las decisiones adoptadas por Sankara e hizo lo posible por borrar su memoria. De hecho, su cuerpo fue desmembrado y enterrado en una tumba anónima. “Nos revolvimos, sentimos cólera”, recuerda Landing, “nos manifestamos en Dakar. Me llamó Mariam, la mujer de Thomas, muy preocupada, tenía miedo, pensaba que iban a por ella y a por sus dos hijos también. Entonces fui a ver a Blaise, lo conocía porque me lo había presentado el propio Sankara, y le dije que lo ocurrido era terrible, que ya no tenía remedio, pero le pedí que al menos dejara marchar a Mariam. El presidente de Gabón también medió y finalmente se logró que salieran del país”.
Thomas Sankara, con su radical discurso del cambio, se había enfrentado a poderosas fuerzas económicas y políticas que acabaron por matarle. El imperialismo que tanto combatió lo llevó hasta la tumba. Él mismo lo vaticinó varias veces. En julio de 1987, durante una reunión de la OUA en Addis Abeba dio un recordado discurso ante los líderes africanos en el que reclamó la unidad de todas las naciones del continente para oponerse a pagar la deuda externa que ahogaba y mantenía en la pobreza y la dependencia a los ciudadanos.
“Si Burkina Faso es el único país que rechaza pagar la deuda, yo no estaré en la próxima conferencia”, dijo. Tres meses después dejó para la historia su famosa frase, “aunque los revolucionarios, como los individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrán matar sus ideas”. Una semana más tarde ya estaba muerto. Hoy, 25 años después, son legión los africanos que no le han olvidado.
(*) Para los interesados en saber más, se puede consultar esta página web obra del más conocido biógrafo de Sankara, Bruno Jaffré, en la que se actualizan todos los artículos que aparecen sobre ex presidente burkinés, inncluidas las campañas de recogida de firmas para que se haga justicia también en español, y es muy recomendable la novela El caso Sankara, (editorial Almuzara, 2006), obra del escritor grancanario Antonio Lozano.

viernes, 12 de octubre de 2012

Nubes, de Gari


De Horace Gari, 1959; traducción de Edgar Quero.





Miro mi cara en el espejo y no me desprecio
Algunos días la odié
Otros días fui escéptico
La perra quiere salir al balcón
Observa desde la atalaya
Sabe más que yo
Los ojos mortecinos
La nariz breve y reptil
Los labios débiles
El cuello desmesurado
Dijo un sofista
Caos dolor absurdo contradicción
Maldito jedeic
Maldita debilidad
Maldito cuerpo mío
Maldita alma sucia
Hoy ya tapizan el cielo las nubes
No son marengas no son cárdenas
No son azules sangre
Sencillas y necesarias nubes blancas
Sencillas nubes blancas
A veces quiero llorar
Y no sé por qué
Nada se seca antes que una lágrima
Y mil lágrimas
Y un río invisible de lágrimas
Bajo la piel


Hay días que miro las nubes
Tan bellas y sencillas
Y quiero morirme
Y no sé por qué


Nubes en el cielo sobre el mar



Talibán y la niña Malala



Está visto que los hijos de puta viven en todos partes. 
(Y aquí me da igual Yoani y me da igual Langley)


Malala Youfsazai




Malala Yousafzai: ser mujer en Pakistán

El 11 de octubre es el Día Internacional de la Niña, declarado por la ONU en 2011. Se ha conmemorado por primera vez en 2012, mientras en el mundo entero miles de personas están atentas a las noticias acerca de Malala Yousafzai, estudiante pakistaní, bloguer y activista, quien está herida de gravedad al haber recibido disparos por parte de militantes talibanes. Yousafzai tiene 14 años.
Los hechos ocurrieron el martes 9 de octubre 2012, en la región noroccidental del valle del Swat, cuando Yousafzai regresaba a su casa después de la escuela, en Mingora, y los atacantes le dispararon alcanzando su cabeza y cuello. Otras dos niñas resultaron heridas. Yousafzai fue llevada a un hospital en Peshawar y el jueves 11 ha sido trasladada a Rawalpindi, para ser atendida en el hospital militar del Instituto de Cardiología con mejores recursos para atención crítica. Su condición neurológica parece haber mejorado notablemente, según un parte médico pero los días que siguen serán definitivos.
Los talibanes habían tomado control del Swat en 2007 y una de sus imposiciones fue obligar a todas las escuelas femeninas a cerrar. Algunas resistieron pero tuvieron que acomodarse a las restricciones cada vez más severas de los militantes, quienes aplicaron su estricta interpretación de la sharia. En 2009, la joven Malala empezó a escribir un diario en urdu para la BBC, relatando su vida bajo el dominio talibán. Lo hizo con un nombre ficticio, Gul Makai y sus notas atrajeron la atención de un público diverso internacionalmente. Incluía asuntos de su vida cotidiana, siempre bajo la sombra amenazadora de las fuerzas talibanes.
Sus entradas al diario describían claramente sus temores: “Tenía miedo de ir a la escuela porque [ellos] han publicado un edicto prohibiendo a todas las chicas ir al colegio. Solo 11 estudiantes fueron a clase, de un grupo de 27… Camino a casa escuché a un hombre diciendo ‘Te mataré’…” El hombre parecía finalmente estar amenazando a otra persona pero ese fue otro episodio de miedo en el diario de la joven blogger. Los talibanes también prohibieron a las mujeres ir al mercado y hacer compras. En 2008, destruyeron 150 escuelas.
Cuando el ejército pakistaní inició operaciones en 2009 para sacar a los talibanes de la región, la familia Yousafzai abandonó su hogar, como lo tuvieron que hacer muchas otras familias entonces, pero pudo regresar pasados unos meses. Su padre es maestro y también activista en favor de la educación y de los derechos de las mujeres. Durante el tiempo de desplazamiento, el videoperiodista Adam Ellick hizo un trabajo de investigación con la joven y su familia. El filme puede verse aquí.
Ese mismo año, Malala Yousafzai se convirtió en una voz que cada vez se escuchaba más fuerte en foros activistas. Se convirtió en el rostro visible del pensamiento “progresista” en Swat, como la admiraron periodistas pakistaníes y extranjeros. En 2011, el gobierno de su país le otorgó el Premio Nacional de Paz, renombrado el Premio Nacional Malala de Paz para menores de 18 años. También recibió el Premio Infantil de Paz concedido por la Fundación The Kids Rights.
El 4 de enero de este año, en declaraciones al periódico pakistaní The Dawn, la joven Malala habló incluso de formar un partido político que luchase por la promoción de la educación. Numerosos medios de comunicación, organizaciones y blogs se han manifestado en protesta por la violencia talibán y el ataque a Yousafzai, como informa la BBC. También miembros del estado se han pronunciado y el jefe del Ejército, general Ashfaq Parvez Kayani, acudió a visitar a la niña en el hospital en Peshawar el miércoles 10, instando a “luchar en contra de los propagadores de esta brutal ideología y sus simpatizantes”. Se ha ofrecido una recompensa de 10 millones de rupias (€82027) para quien suministre información sobre los autores del atentado.
Los talibanes habían condenado a Malala Yousafzai por “promover el secularismo” y han dicho que la atacarán de nuevo. Más allá de la protesta, el mundo entero tendría que preguntarse hoy por las formas efectivas de enfrentar la discriminación y los abusos de distintas clases a los cuales son sometidos millones de niñas alrededor del mundo, incluyendo, por ejemplo, aquellas que son forzadas a casarse y que suman unos 10 millones cada año, según datos de la organización Girl Up y las Naciones Unidas.
Y en Pakistán, en donde numerosas escuelas han organizado protestas en solidaridad con la familia Yousafzai, la pregunta para el gobierno es qué va a hacer efectivamente por enfrentar la “brutal ideología” que denunciaba el jefe del Ejército mencionado antes. En una entrevistapara la periodista Christiane Amanpour de CNN, el día 11 de octubre, la ministra de Asuntos Exteriores de Pakistán, Hina Rabbani Khar, ha dicho que la policía ha hecho aproximadamente 100 arrestos relacionados con el atentado a la joven Malala, un hecho que es “un llamada fuerte de atención” y que podría marcar un giro en la política del país.
En un país con distintos niveles de desconfianza institucional, está  por verse el impacto real de tal llamado. En este momento, muchos hombres y mujeres en todo el mundo esperan que Malala Yousafzai pueda salvar su vida y continuar la misión que ella anunciaba el año 2011, con el coraje al que se ha referido el New York Times en un editorial del pasado 10 de octubre: “Mi gente me necesita“.


Afganistán, tras la pista del dólar


¡Ay de mi amado Afganistán!



















Documentos TV. "Afganistán, tras la pista del dólar"

  • Documentos TV emite un documental sobre los fondos de ayuda para Afganistán
  • La comunidad internacional ha aportado veinte mil millones de dólares
  • La corrupción y el abuso de poder impiden que los fondos lleguen a su destino
Ampliar fotoLos hospitales del país están hechos una ruina
Los hospitales del país están hechos una ruina.
Ampliar fotoHospital de Afganistán
Hospital de Afganistán.
Ampliar fotoLa desconfianza se extiende entre los afganos
La desconfianza se extiende entre los afganos.
Ampliar fotoLa construcción de casas de lujo es un sector en alza
La construcción de casas de lujo es un sector en alza.
Ampliar fotoEl distrito de Sherpur es el feudo de los nuevos señores de Afganistán
El distrito de Sherpur es el feudo de los nuevos señores de Afganistán.
RTVE.es/ DOCUMENTOS TV 30.04.2010
Corría el mes de junio de 2008, cuando americanos, franceses y alemanes se reunían con el gobierno afgano de Karzai, para hacer entrega de veinte mil millones de dólares. Su destino, la construcción de escuelas y hospitales, pero también iban dirigidos a erradicar el tráfico del opio.
Ocho años después de la caída de los talibanes y con la ayuda internacional enviada a Afganistán, ni un solo colegio ha sido construido en Kabul y los hospitales están hechos una ruina.
Sin embargo, un sector se encuentra en pleno desarrollo, el de la construcción de casas de lujo. El distrito de Sherpur es el feudo de los nuevos señores de Afganistán. Allí, donde se deberían haber construido viviendas sociales, se construyen palacios y villas que disponen de sus propias guardias de seguridad.
Afganistán, tras la pista del dólar muestra un conflicto que las autoridades desearían ocultar: la guerra entre los grupos cercanos al poder y los miles de pobres a los que se les derriban sus casas de toda la vida en favor de las grandes mansiones de los corruptos allegados al poder. Los que utilizan los dólares de la comunidad internacional para sus propios intereses.
Afganistán es unos de los cuatro países más pobres del mundo. La heroína inyecta cada año cuatro mil millones de dólares en sus arcas y otros cuatro mil más proceden de la ayuda internacional. Este flujo masivo de dinero ha provocado la llegada de especuladores y con ellos, la corrupción y la evasión de fondos.
Estos argumentos, junto a la más absoluta ausencia del sentido de servicio público son los que están utilizando los talibanes para incrementar su influencia en la población.
Entre los afganos se ha extendido la desconfianza respecto a las ayudas de reconstrucción del país, porque para ellos no ha quedado prácticamente nada. Y quizás esta situación sea clave para entender el ascenso de los rebeldes, no sólo en los territorios, sino en las mentes y en los corazones de los afganos.

Vértigo


De la pizpireta y sentida poetisa del Sur, Olga Valenzuela.







Da vértigo pasear contigo
y no saber quién eres.
No ver la ternura
de esperar mi paso
en el camino.
Da vértigo verte
y no saber quién eres
Un hombre lleva tus ojos
y tu nombre,
un hombre con tu olor
de azúcar
se ha puesto tus zapatos
que no recuerdan
el camino.
Ese hombre, que no grita,
no me ha mirado nunca.
Da vértigo verte
con ese hombre
al que no amo.
Da vértigo descubrir
que tus piernas son tan largas
como mi espera.
Han llovido
adioses encadenados,
en una conversación
llena de escombros,
y lo único que da
es
vértigo.


Vértigo


martes, 9 de octubre de 2012

Zidane





La gente se divide de muchas maneras. ¿Dónde decía Gabo que la cuestión era entre los que obraban bien y los que no, los sueltos y los constreñidos? Sí, en los amores del cólera, una novela romanticona. Pero caben muchas otras dicotomías. 

Una de mis divisiones favoritas es la que existe entre zidanianos y no-zidanianos. 

Creo que se quedó corto; pero es una opinión.


Carlo Carrá





domingo, 7 de octubre de 2012

Bunker Scape








más Bukowski para Iron Horse

la bestia 

mi bestia llega por la tarde
me muerde las entrañas
me acaricia la cabeza
gruñe
escupe parte de mí.
mi bestia llega por la tarde
mientras otros hacen fotos
mientras otros van de merienda
mi bestia llega por la tarde
a través del sucio suelo de la cocina
con mirada lasciva.
mientras otros tienen empleos
que les impiden pensar
mi bestia me permite pensar
en ella,
en cementerios y locura y miedo
y en flores rancias y decadencia
y en el hedor del brío apagado.
mi bestia no me deja en paz
llega por las tardes
me muerde y me araña
y le digo
doblado de dolor, cogiéndome el vientre con las manos,
joder, ¿cómo les voy a explicar tu presencia a
ellos? creen que soy un cobarde
y los cobardes son ellos porque se niegan a
sentir, su valor es el de los
caracoles.
mi bestia no está interesada en mi desdichada
teoría; rasga, mastica, escupe
otro trozo de
mí.
salgo por la puerta y me sigue
calle abajo.
nos cruzamos con las hermosas colegialas risueñas
las camionetas de la panadería
y el sol se abre y se cierra como una ostra
engullendo a mi bestia un instante
mientras cruzo un semáforo en verde
con la pretensión de haber escapado,
con la pretensión de que necesito una barra de pan o
un períodico,
con la pretensión de que la bestia se ha ido de una vez por todas
y de que las partes de mí desgajadas
siguen ahí
bajo una camiseta azul y unos pantalones verdes
a medida que todas las caras se tornan muros
y todos los muros se tornan imposibles.